Annelik nació en un momento de transformación. Estaba en plena búsqueda personal, transitando el deseo de dejar atrás una vida laboral que ya no me representaba, para hacer espacio a algo más libre y creativo. En ese proceso, también comencé a gestar a mi primer hijo, Valentín.
Todo empezó con una idea sencilla: quería poner un tapiz en el balcón de mi casa. Pensaba comprarlo, hasta que mi suegra me dijo: “¿Y por qué no lo hacés vos?”. Me anoté en un curso de macramé sin saber que ahí estaba el comienzo de algo mucho más profundo. Desde el primer día, sentí que estaba en mi lugar. Anudar me da paz, me centra, me calma. Es mi refugio.
Así fue como empecé este camino. Dejando el mundo inmobiliario y animándome a emprender algo propio, que combine lo artístico y lo emocional. Siempre me gustó el diseño, desde que estudié indumentaria a los 18 años. Y ahora, con Annelik, puedo volver a conectar con esa parte creativa, acompañando este momento tan único de gestar.
El nombre Annelik surge al investigar los orígenes del macramé, llegando a Turquía. En turco, annelik significa maternar. Un concepto que me atraviesa no solo por estar esperando a mi hijo, sino también porque siento que materno cada pieza creándola con amor y cuidado.
Los colores de la marca también tienen un sentido especial. El turquesa, cuyo nombre proviene de Turquía por la piedra que se comercializaba allí, está asociado a la protección. El azul remite a los ojos turcos nazar y a los mosaicos tradicionales, símbolos de resguardo y belleza. El dorado refleja la riqueza cultural, el arte otomano y la calidez que quiero transmitir con cada creación. El crudo representa la fibra natural del macramé, lo simple, lo puro. Y el color tierra conecta con lo orgánico, lo artesanal, lo real.
El logo está compuesto por una figura femenina que me representa, una bobina como símbolo de la materia prima y la luna, símbolo de lo femenino, los ciclos, lo maternal, los sueños y la inspiración.
Crear con mis manos es un acto de presencia.
Algo que me apasiona profundamente.
En cada pieza hay calma, amor y un pedacito de mi historia.
Y ojalá también… un pedacito de la tuya. ✨